Análisis Modern Warfare 2

Hace más de dos años, Infinity Ward desarrollada un desconocido Call of Duty Modern Warfare. Un juego con el que tenían intención de abandonar definitivamente la segunda guerra mundial fuera para bien o para mal. Para ello, la trama nos situaba en un conflicto actual con el marco del terrorismo religioso como base y con las fuerzas americanas y británicas como participantes en dicha guerra.
El juego estaba basado en la espectacularidad y dinamismo de las misiones, nadie nunca olvidara la misión de Chernobyl, que nos enseñaban que en la guerra no hay ganadores ni derrotados… Solo hombres que volvían a casa de pie y otros que eran llevados en cajas de madera. Esta impactante forma de contar la guerra hizo mella en los jugadores, que se sintieron enamorados del modo campaña, aunque lo que realmente hipnotizó a los jugadores fué el modo Online. Un modo basado en las concepciones básicas del enfrentamiento online pero con una frescura jugable no vista que hacía que todo jugador repitiera hasta caer muerto de la extenuación, o simplemente quedara inmóvil viendo los escenarios del online.
Hoy, concretamente desde hace 15 días, Activision ponía a la venta la segunda entrega de la saga que nuevamente ha sido desarrollada por Infinity Ward. Un nuevo “capitulo” que nos llevaría a una guerra impensable, hasta para los escritores de novelas, en la que los cambios narrativos están a la orden del día.
Historia. El poder no puede estar sin poder.
Modern Warfare 2 es el relejo del pasado. En los primeros minutos del juego observaremos como todos nuestros sacrificios fueron inútiles. Puede que Soap MacTravish, manchado por la sangre de sus compañeros, diese muerte al terrorista ruso Imram Zakhaev; Pero un nuevo sustituto habría nacido de sus cenizas, su discípulo Vladimir Makarov, desea ver la tierra convertida en un campo de batalla: Donde todos fuéramos soldados, donde todos fuéramos mártires.
Nuestro nuevo personaje es Gary “Roach” Sanderson, estaremos en el grupo del ascendido Capitan Soap y tendremos como misión detenerle antes de que todo salga mal… Pero en una guerra nada puede salir como esperábamos y veremos, atónitos, como todos nuestros planes se van deshaciendo como un barco de papel en un rio hasta que la guerra es incontrolable. Washington, Rusia, Brasil serán nuestro campo de batalla y no podremos tener respiro. El enemigo no lo tiene y no tenemos claro si estamos en el bando vencedor, en el vencido o en el que nunca debió existir.
Sin embargo, podemos asegurar que a pesar de todos los cambios drásticos de la narración, la historia nunca cojeará y volveremos a ver que aunque ganemos, siempre perderemos. Otra cosa es hablar del final, que no ofrece nada más que un continue que deja al jugador con cara de estafado. De acuerdo con que exista una tercera entrega, pero ¿Tanto costaba adecuar más esta segunda y que no pareciera un insulto al jugador?








Desde esta sección en